Uno nunca sabe cómo hablar sobre alguien que ha dejado este lado del río para pasar al otro; sólo puede intentar un sentido homenaje sin entender jamás los motivos que impulsaron a obrar de un modo o de otro, y es inevitable juzgar, de eso estamos hechos los humanos. ¿Algún día alguien se ocupará de dilucidar los motivos que tuvimos nosotros para actuar así o asá...?
1 comentarios:
me gusto mucho. Muy educativo y cultural, pero tengo un comentario constructivo. Los nombres propios son con mayusculas . Besos Berta.
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