Coquetería de Juana
Juana, ya poeta consagrada con 26 años, le dedica mucho tiempo a su persona y muy poco a su familia.
Tampoco se ocupaba de los temas domésticos y el dinero era administrado por su marido.
Juana sabía que su belleza física era tan importante como su poesía y por eso dedicaba muchas horas a su arreglo personal. Escribía de noche y dormía por la mañana.
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