jueves, 10 de septiembre de 2009

Coquetería de Juana



Juana, ya poeta consagrada con 26 años, le dedica mucho tiempo a su persona y muy poco a su familia.

Tampoco se ocupaba de los temas domésticos y el dinero era administrado por su marido.

Juana sabía que su belleza física era tan importante como su poesía y por eso dedicaba muchas horas a su arreglo personal. Escribía de noche y dormía por la mañana.

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